El género es una de las divisiones sociales más importantes
en la sociedad, sin embargo, también es determinado por otras divisiones, tales
como el lugar de residencia, la etnicidad, la edad, la educación, el estatus
ocupacional y en este proceso se crean diferentes oportunidades de vida El
concepto de género hace referencia a los estereotipos, roles sociales,
condición y posición adquirida, comportamientos, actividades y atributos
apropiados que cada sociedad en particular construye y asigna a hombres y
mujeres.
Los términos género como concepto
social y sexo como característica biológica, además de distintos, no son
intercambiables; aunque, con frecuencia se confunden y usan indistintamente en
la literatura científica. Los estudios sobre particularidades entre mujeres y
hombres han puesto en evidencia que éstas no radican sólo en los rasgos
biológicos de cada sexo, sino en la forma en que cada sociedad conceptualiza,
acepta y legitima esa diferencia.
Al hablar de desigualdades de género
en diabetes tendríamos que encontrar esos determinantes de género a nivel
social que están influyendo en las diferencias existentes en ese resultado de
salud. En el ámbito de la diabetes, se puede encontrar estudios en los que se
incluye el término género, pero rara vez se analizan los datos desde esta
perspectiva. El hecho de que los riesgos de obesidad y de diabetes según
variables sociales se observen más frecuentemente en las mujeres puede ser
consecuencia del mayor peso que en general tienen, respecto a los hombres, en
la planificación y la ejecución del gasto del hogar y que factores como doble
carga de trabajo, subordinación en la toma de decisiones, mayor precariedad laboral
y menor apoyo social para sus pueden condicionar negativamente su estado de
salud.
Uno de los conceptos más ricos para entender los procesos de
salud y enfermedad con perspectiva de género y no meramente estableciendo
diferencias por sexo es la aportación feminista: la «interseccionalidad». Este
concepto intenta aportar marcos para estudiar mecanismos de discriminación a
través de interacciones de subordinación, y no solo la relación entre dominio y
cautiverio de lo masculino sobre lo femenino en el género, sino también
atendiendo a aspectos como clase social, identidad sexo-genérica, orientación
sexual, etnicidad, religión, origen nacional, discapacidad.
Esto es porque, en el caso de las enfermedades crónicas, su aparición, desarrollo y desenlace están íntimamente ligados a aspectos psicosociales. Para 2013, la mayor causa de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad en México fue la Diabetes Mellitus tipo 2. Atendiendo a la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, de 2012, las prevalencias de sobrepeso y obesidad combinadas fue del 71.2% (lo que supone un aumento del 15.2% en los últimos 12 años), siendo del 73% en mujeres y del 69.4% en los hombres; en cuanto a la obesidad sola, la prevalencia fue del 37.5% en la mujeres y del 26.8% en los hombres. Esto tiene un correlato con cambios en los patrones de alimentación, cuyo análisis muestra que entre 1961 y 2009 se redujo la energía derivada de cereales y leguminosas, y aumentó a la par la energía procedente de azúcares, grasas vegetales y alimentos de origen animal. Se considera que la determinación socioeconómica que modificó la dieta y aumentó la mortalidad por diabetes tuvo relación con la apertura comercial del país, la falta de crecimiento económico, el aumento de la desigualdad, el aumento del trabajo informal, el poco apoyo al sector agrícola, la caída de los salarios en relación con la canasta básica (alimentaria y no alimentaria), el aumento del precio relativo de los alimentos saludables respecto a los procesados, y la desregulación del mercado alimentario.
La interseccionalidad mencionada puede mostrarse con la investigación en salud. Ser mujer es un determinante social para padecer Diabetes Mellitus tipo 2. Además, ser pobre también es un determinante social para padecer DIabetes Mellitus tipo 2. Ser mujer y pobre determina un peor pronóstico en el curso de la Diabetes Mellitus tipo 2. Asi el bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y la mortalidad prematura en todo el mundo. La pobreza acorta la vida más que la obesidad, el alcohol y la hipertensión. La evidencia dice que la desigualdad mata.
Referencias
Trujillo, L. E. (2008) Salud y género en los grupos domésticos. El caso de diabetes mellitus [Tesis de doctorado, El Colegio de la Frontera Sur]. Recuperado de http://ecosur.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1017/1623
Miranda, P.E., Buichia F., Miranda, G., Sarmiento, J.L. y Ortiz, R. (2019) Diabetes y Género desde una Perspectiva Sociocultural, Conjeturas Sociológicas Recuperado de https://revistas.ues.edu.sv/index.php/conjsociologicas/article/view/1478
Álvarez-Díaz, Jorge A.. (2020). La necesaria perspectiva de
género para el análisis de problemas de salud. Cirugía y cirujanos, 88(3), 383-388. Epub 15 de noviembre de 2021.https://doi.org/10.24875/ciru.19000865
Instituto Nacional de la Salud Pública. Artículo "Consumo de bebidas azucaradas, causa de diabetes en las mujeres mexicanas". https://www.insp.mx/infografias/consumo-bebidas-azucaradas-mujeres.html


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